Articulo

Este apartado está dedicado a las dudas, preguntas e inquietudes más comunes, recurrentes y típicas que se suelen plantear con frecuencia por parte de los aficionados al BDSM, sobre todo por las personas que dan sus primeros pasos en nuestro mágico mundo o sienten interés por él.

Quiero aclarar que las respuestas a dichas cuestiones no tienen la intención de sentar cátedra ni pretender ser la realidad o verdad absoluta, tan sólo la de intentar contribuir a aclarar conceptos, resolver incertidumbres, desterrar viejos tópicos y, en la medida que sea posible, aportar mi opinión personal como amante del BDSM. También me gustaría aclarar que no pretendo polemizar, ni abrir ningún debate, por tanto quiero manifestar que respeto a todos aquellos que tengan opiniones diferentes o discrepen de los puntos de vista que se aportan en las respuestas (espero también ser respetado).

Como no lo sé todo, y ante la falta de información y experiencia por mi parte de ciertas prácticas o temas específicos, en algunas preguntas he recurrido a otros aficionados para consultarles y así de paso poder tener diferentes opiniones desde otras perspectivas.

¿Por qué decimos BDSM cuando hablamos de sadomasoquismo?

BDSM son las siglas que en la actualidad se usan gracias a la difusión de Internet a partir de la presente década. ¿De dónde vienen estas siglas? Los norteamericanos utilizaban el acrónimo BD, Bondage y Disciplina, en Europa se usaba SM, Sadomasoquismo. Con la eclosión de Internet ambos acrónimos se juntaron y poco a poco se fue utilizando de forma generalizada a partir de 2001 para identificar las prácticas sadomasoquistas.

BDSM fue surgiendo de forma espontánea y se difundió poco a poco gracias a Internet. Hay quien se adjudica haberlo inventado, algo imposible de probar y más cuando se dice que se "inventó" a principios de los 90, algo bastante dudoso ya que surgió en la Red.

También los hay que explican que la DS del centro de BDSM significa Dominación y Sumisión, me parece rizar el rizo ante algo tan simple. La explicación más lógica y sencilla suele ser la acertada. Personalmente me gusta más SM, soy un clásico, aunque como debe ser, me he ido adaptado al signo de los tiempos.

¿Soy un bicho raro porque me gusta el sado?

No. No somos bichos raros, ni enfermos, ni anormales, todo lo contrario. Según un estudio (no sé cómo han realizado este estudio), se supone que más del 15% de la población tiene inclinaciones o fantasías sadomasoquistas (no patológicas), aunque tan sólo un porcentaje muy pequeño de dicha población desarrolla, o al menos lo intenta, su fantasía y muchos tienen miedo de expresarla incluso a su pareja.

No hay nada más normal en el mundo que tener fantasías sexuales, y entre ellas se encuentran las que engloban nuestro mundo. Así que no hay que preocuparse tanto y antes de querer que los demás lo vean normal y acepten nuestras tendencias BDSM, somos nosotros mismos los que tenemos que aceptarnos tal y como somos y verlo de lo más normal.

¿Qué es ir de código?

Ir de código es algo que se suele hacer cuando se va a una fiesta o reunión y cuando una fiesta es de código quiere decir que tenemos que asistir vestidos con ropa del material que más suele ser “usada” por los amantes del sadomasoquismo, ya sea cuero, látex, PVC…

También, actualmente, en una fiesta se puede ir vestido completamente de negro sinque las prendas tengan que ser necesariamente de algunos de los materiales indicados.

¿Quiere esto decir que a todos los aficionados al sadomasoquismo les gusta vestir de cuero, látex o de negro?

Pues, rotundamente no. Hay muchos aficionados a quienes precisamente no les gusta nada el negro o el cuero y no por ello son menos aficionados al BDSM, pero en las fiestas se suele obligar el código como forma de diferenciarnos del resto, como una forma de identidad del aficionado al BDSM y también, cómo no, una manera también de evitar la entrada de curiosos, no es muy apropiado encontrarte a alguien con una camisa hawaiana en una fiesta BDSM.

La verdad es que el código siempre me ha parecido bien, siempre que éste sea un tanto flexible y comprenda a los que no les gusta el negro o el cuero, pudiendo aconsejar un mínimo de gusto al vestir, que con un traje se va a cualquier sitio.

Pero cada organizador pondrá sus “reglas” para asistir a una fiesta que ellos mismos han organizado y saben a la perfección el ambiente que desean y al que no le guste, siempre puede echar valor, que hace falta y mucho, para organizar ellos mismos una fiesta con sus “normas” de acceso y comportamiento.

¿Qué diferencia hay entre esclavo/a y sumiso/a?

Para esta cuestión, por favor, no eches mano al diccionario que nada tiene que ver. Por lo general, la definición, o más bien la diferencia que para algunos hay entre sumiso/a y esclavo/a es esa en que el sumiso/a es una persona que se entrega a otra aunque estableciendo límites en las sesiones y aunque es consciente de que tiene un Amo/a, tiene su vida particular, pudiéndose incluso entregar a otras personas.

Es como si dijéramos que no es una relación “fija” de pertenecer a alguien. Y un esclavo/a es aquel que decide entregar su voluntad, cuerpo y mente a alguien, es de su propiedad absoluta y su Amo/a es el centro total de su vida, vida que ya no le pertenece y los límites están en manos de su Amo/a, aunque se hayan establecido al principio de la relación. Los sumisos tienen vida privada, los esclavos no.

En definitiva es como si expresáramos que sumiso/a es como algo esporádico y esclavo/a es una relación 24/7 estable, eso sí, siempre consensuado.

La verdad, no tengo clara ninguna diferencia, más allá de cómo cada Amo/a quiera definir a su esclavo/a o sumiso/a o como cada cual quiera definirse a sí mismo, al gusto, para mí es una mera cuestión semántica.

¿Qué es el fetichismo?

Se entiende por fetichismo la atracción sexual hacia un objeto, prenda, tejido o parte del cuerpo en especial.

Dentro de la escena BDSM cabe toda la más amplia gama de fetichismos imaginables, siendo los más extendidos el fetichismo o atracción por el calzado de tacones altos, al látex y el de los pies, aunque hay muchos más. Hay quienes se sienten atraídos por el olor y el tacto del cuero, al igual que ocurre con el látex.

También está el fetichismo por los panties, más extendido de lo que parece. Por la lencería, las uñas largas, las botas, la seda, el pelo, los pañales, las máscaras, las bragas…

Y de esta forma se podría enumerar un sinfín de objetos o partes del cuerpo que nos atraen sexualmente de forma especial e intensa.

¿Estoy enfermo porque soy fetichista?

Rotundamente no. Ser fetichista es algo de lo más normal y natural, se podría decir que todos lo somos en alguna medida, aunque no se sea consciente de ello y no es algo negativo, siempre y cuando no cause daño o perjuicio a otra persona.

El fetichismo no es considerado una patología o enfermedad, en todo caso es lo que los psicólogos denominan una parafilia, siempre y cuando el fetichista pueda mantener unas relaciones sexuales “normales” sin que esté presente su fetiche.

Lógicamente, con nuestro fetiche al alcance de la mano o la vista, la relación puede ser más intensa y excitante, pero si por el contrario nos es imposible mantener cualquier relación sexual o no nos excitamos si no está forzosamente presente nuestro particular fetiche y se ha convertido en una obsesión difícil de controlar, podemos pensar que puede haber un problema que sería conveniente consultar con un profesional.

¿Forma el fetichismo del látex parte del BDSM?

No cabe duda que tanto el látex, como el cuero o el PVC, así como las botas y zapatos de tacones altos forman parte de la estética sadomasoquista, aun constituyendo todos estos materiales un fetichismo en sí mismo. Está claro que es de agradecer y casi obligado que, por ejemplo, el Ama esté ataviada con este tipo de ropa brillante y calzada siempre con los más altos tacones, al igual que resulta muy sugerente y atrayente ver a tu Amo engalanado con sendos pantalones de cuero y botas a juego.

El látex es un componente estético muy insinuante y atractivo que además puede ser una forma de identidad y autoridad por parte del dominante.

“Un Ama con ropa de calle, es un Ama, pero vestida de cuero o látex y con tacones altos, es una diosa”.

Sin embargo tengo que aclarar que muchos fetichistas del látex no tienen porqué ser aficionados a ninguna de las prácticas BDSM, ni siquiera a los juegos de dominación y sumisión, ya que el fin de su fetichismo es esencialmente la búsqueda del placer a través del contacto directo con este tejido y con otras personas que comparten este mismo fetiche en sesiones donde la excitación se persigue a través de sentir el roce del látex, su olor o su sabor, aparte de la estética en sí misma.

Me gusta que mi ama me ponga ropa íntima de mujer o feminizarme completamente, ¿puede ser que sea homosexual?

No tiene nada que ver que te guste o seas feminizado con tu condición sexual. Ser homosexual o transexual es mucho más que simplemente ponerte ligueros o una faldita y es más, a los homosexuales, por norma, no les gusta nada travestirse y tanto la homosexualidad como la transexualidad son cuestiones genéticas, no psicológicas.

En el BDSM tiene mucho más que ver el travestismo con el fetichismo por la ropa femenina y el deseo de ser feminizado como forma de humillación por parte de las féminas dominantes. Incluso es posible que travestido, tu Ama te obligue a tener ciertas relaciones o tocamientos con otro esclavo y no por ello se es homosexual y ni siquiera bisexual, ya que sigue siendo parte de la humillación o castigo al que desea llevarte tu Ama.

-¿Una relación sadomasoquista debe ser consensuada?

¡¡¡SIEMPRE!!! Si una relación o comportamiento sadomasoquista no es consensuado por una de las partes que es obligada a mantener dicha relación contra su voluntad, ya no es BDSM, es violencia pura y dura y como tal, un delito que hay que denunciar.

Es por ello que en este manual no he querido hablar de una muy utilizada frase dentro del mundillo: “sano, seguro y consensuado”. Y no lo he hecho por pura convicción y coherencia como amante del BDSM, ya que opino que están fuera de lugar dichas palabras, por obvias e innecesarias, palabras por otra parte de acuñación norteamericana (de nuevo se vuelve a copiar lo netamente americano, ya sabemos lo dados que son los norteamericanos a autojustificarse y darle vueltas a cualquier asunto sexual, por los traumas y neuras derivadas del tradicional puritanismo e hipocresía de su sociedad).

Lo aclaro, primero, sano, si por sano se refiere a la salud, obviamente con las medidas profilácticas mínimamente exigidas y que cualquier persona con sentido común utiliza, en cualquier relación se ha de estar sano. Si por sano osensato se entiende la parte psicológica, lo mismo digo, el sentido común prevalece por encima de todo.

Seguro, si por seguro se entienden las mínimas medidas de seguridad que hasta la saciedad he repetido una y otra vez en este manual, está de más, si se tiene sentido común, usar la dichosa frase.

Y ahora la más importante, como he explicado al comienzo de esta pregunta, si no es consensuado, es un rapto y violencia pura y dura, por lo tanto un delito que ha de ser castigado por las instancias judiciales de nuestro país.

Por todo esto creo que están de más esas tres palabras que siempre van unidas, ya que si no se cumplen, indiscutiblemente estamos entrando en otro terreno y eso no es BDSM, por eso comento que están de más esas tres palabras importadas del extranjero, ya que el BDSM no las necesita, las necesitan aquellos que intentan justificar “noséqué” del “auténtico” BDSM y del “falso” BDSM como he oído a muchos que intentan adoctrinar al resto. Como siempre digo, sé tú mismo, y entiende el BDSM como te lo pide el alma, no como te lo dicta cualquier supuesto entendido.

¿Cómo podemos hablar o conocer nuestros límites?

Si no has tenido experiencia real, difícilmente sabrás con exactitud tus límites, así que nunca se debe decir que se es un esclavo o esclava para lo que guste su Amo/a, porque sería tomarnos a la ligera una relación que debe estar basada ante todo en la confianza mutua y en tener muy clara las premisas.

En principio deberías hacerte tres preguntas, en primer lugar, qué es lo que realmente te gusta hacer o has probado, en segundo lugar, lo que te gustaría realizar y tienes en tus fantasías y por último, tienes que tener muy claro lo que no te gustaría en absoluto experimentar dentro del BDSM.

Por eso hay que tener muy claro, si no has tenido experiencia alguna, si realmente deseas tenerla o es sólo una fantasía que alimenta tu morbo, pero que sin embargo puede acabar con éste si se lleva a la práctica.

El BDSM es algo que sientes, que llevas dentro, un sentimiento intenso que no se debe tomar de forma frívola y no ese algo que simplemente te gustaría probar por simple curiosidad o porque está de moda tras salir en el programa televisivo de turno.

¿Qué es eso de la contraseña cuando estás en plena sesión BDSM?

La contraseña es una palabra, un gesto hecho con alguna parte del cuerpo o también un sonido, bien efectuado con un chasquido de los dedos o bien la boca, si ésta estuviera libre de trabas, que debe existir en toda relación mientras se practica BDSM y que es acordado antes del comienzo de ésta como medida de seguridad en caso de que el sumiso o sumisa haya alcanzado el límite, se sienta mal o indispuesto en plena sesión.

Aunque el uso de la contraseña no tiene este fin exclusivo, sino que además actúa como forma de comunicación gestual entre Amo/a y sumiso/a para no romper el encanto y la magia del momento con una protesta verbal o aviso fuera de lugar en plena escena.

Puede haber varias contraseñas preestablecidas y cada una tener un significado específico, bien lo apuntando anteriormente o también que se quiere cambiar de disciplina o eventualmente de rol en una relación netamente switch.

¿Es el BDSM un juego de rol?

El BDSM es mucho más que un juego. Sí es verdad que hay unos roles con los que nos identificamos a la hora de poner en práctica una sesión, pero si decimos a personas que no conocen nuestro mundo de una forma explícita que jugamos a rol pueden pensar que simplemente hacemos eso, jugar, pero en vez de capas y espadas, cuero y látigo, y ello acrecienta la mala fama del BDSM en general.

Otro tema dentro de lo que podríamos llamar juego de rol en una relación BDSM es la posibilidad de establecer unos personajes en determinadas escenas, como bien puede ser la de raptor y secuestrado o policía y ladrón que ha de ser interrogado. Todo es cuestión de echar imaginación.

¿Qué son los juegos de temperatura?

Llamamos juegos de temperatura al uso de instrumentos o elementos con el fin de alterar la temperatura de una zona del cuerpo, bien sea con el uso del calor o del frío. Normalmente para provocar calor en una zona se usan las velas o bien un cigarrillo, siempre con precaución, claro.

Y para causar frío, lógicamente usamos el hielo, pero cuidado, el hielo aunque parezca inofensivo, es posible que no lo sea tanto.

Si lo introducimos en vagina o ano, dependiendo de la temperatura del hielo y su consistencia, puede provocar quemaduras que quizás sean más o menos graves y dañar las mucosas internas. Por norma no suele ocurrir nada con el uso del hielo, pero nunca está de más ser precavido.

-¿Qué tipo de cera se puede recomendar en una sesión?

Para los no iniciados, es prioritario utilizar velas con un punto de fusión a baja temperatura, como pueden ser esas velas gruesas que van recubiertas de un plástico, normalmente rojo (de las que se suelen ver, con frecuencia, en algunos bares de copas). Su punto de fusión es de una temperatura tan baja que incluso frotándola con los dedos es capaz de fundirse.

Para iniciarse y perder el miedo al uso de cera caliente en nuestras sesiones, este tipo de velas son ideales, ya que el dolor es prácticamente nulo. Un poco más adelante se pueden utilizar velas blancas (las corrientes) que, aunque sí producen dolor, no llegan a quemar la piel. Estas mismas también las suelen vender de colores y crean mayores sensaciones visuales, por los efectos cromáticos sobre la piel.

Lo que no debes usar nunca son los costosos cirios de cera de abeja, ya que algunos se fabrican añadiéndoles aceites y estos sí pueden dejar marcas e incluso producir quemaduras.

También hay velas con aromas o que incluyen ambientadores que pueden estar fabricadas con aceites e incluso las hay forradas con una película de metal, no usarlas en ningún caso, pues queman y marcan la piel sin remedio.

También debemos jugar con la altura desde la que se vierte la cera caliente. Cuanto más alta, menos dolor, ya que la cera se va enfriando en la caída. También podemos verterla muy cerca de la piel, cuando el sumiso/a va adquiriendo un mayor nivel de resistencia.

-¿Qué es el sado clínico o medical?

Se llama sado clínico a las escenas donde se representa un examen médico por parte del Amo/a, sobre todo, lo que sería un examen clínico de las zonas genitales. En el sado clínico se usan los más variados instrumentos médicos, como speculum, sondas urinarias (sonda vesical), agujas…

Este tipo de escenas conlleva ciertos riesgos para la salud, por lo que es recomendable un conocimiento mínimo de lo que se está haciendo y extremar al máximo las medidas de precaución e higiene, ya que además depellizcar o azotar la piel, vamos a invadirla. No sólo vamos a perforar la epidermis o la dermis, sino que incluso se llega a la hipodermis, la zona más profunda de la piel compuesta de tejido adiposo e incluso con las agujas llegaremos hasta la zona muscular.

El uso de guantes de látex o antiséptico (povidona yodada) es obligatorio, al igual que el uso de lubricante urológico en el caso de las sondas y todo ha de ser usado con las medidas de esterilidad adecuadas. No todas las zonas del cuerpo son apropiadas para el uso de agujas u otros elementos invasivos de la piel, con lo cual, repetimos, el conocimiento mínimo de las zonas a traspasar es importantísimo.

El alcohol va bien cuando vamos a clavar agujas, aunque no es lo más indicado en la zona genital, ya que la piel en dichas zonas es extremadamente delicada por lo que hay que usar otro tipo de desinfectantes como por ejemploBetadine (povidona yodada). Hay otros elementos en el sado clínico como el uniforme de enfermera o las pinzas metálicas de uso médico, llamadas hemostasia. También está la utilización de pañales, vendas y en casos más elevados de sado clínico, la aguja y el hilo para practicar puntos de sutura...

Es habitual la práctica del enema. El enema sirve para la limpieza del intestino a través del recto, para lo que usaremos una sonda rectal a la que va unido un tubo que llega hasta una bolsa que contiene la solución que se vaya a aplicar. Cuidado con los líquidos abrasivos que pueden hacer daño a las mucosas internas del intestino.

Como siempre, se ha de usar lubricante para la inserción de la sonda y el tiempo habitual de retención del líquido dentro del cuerpo va de los cinco a los diez minutos de media. Sé que me repeto, pero la seguridad, el conocimiento y la higiene han de ser extremos en este tipo de escenas. Si te faltan dichos conocimientos, recomendamos abstenerse de practicar dicha disciplina, la salud está más en juego que nunca.

-¿Es la lluvia dorada una práctica de humillación?

La lluvia dorada es una práctica sexual más, pero dentro del BDSM comporta otras connotaciones como es la humillación del sumiso/a que es usado como un simple váter, significando de esta forma su baja condición.

Recomendamos cuidado en la práctica de la lluvia dorada dentro de lo que sería la urofagia o ingestión de la orina de otra persona. Si ésta no padece ninguna enfermedad es totalmente inocua, pero si sufre algún tipo de dolencia podría transmitirse a través de la orina, como de cualquier otro tipo de flujo corporal.

-¿Qué es la adoración corporal?

La adoración corporal es cualquier acto de veneración por parte del sumiso/a hacia el dominante. Una de las prácticas más habituales es la adoración del pie, aunque cualquier parte del cuerpo es susceptible de ser idolatrada. Es un acto de sometimiento y devoción hacia el Amo/a y la adoración del cuerpo se puede realizar mediante caricias, besos, lamidas… y siempre es deseada por el contacto íntimo con la piel de aquel a quien veneramos.

-¿Un contrato de esclavitud tiene alguna validez legal?

Rotundamente no. Legalmente la esclavitud está prohibida y penada, por lo que la validez de un contrato de esclavitud es completamente nula dentro del marco legal. Hay que pensar que cualquier cosa que figure en un contrato, sea éste de lo que sea, por mucha solemnidad o conformidad que se le dé, si va en contra de la legislación vigente, es un contrato nulo de pleno derecho.

Cuando hablamos de un contrato de esclavitud se entiende que nos referimos a una relación personal y privada dentro de lo que son los roles que adoptan el dominante y el sumiso. Su única validez es interna en una relación BDSM consensuada y aceptada por las partes.

La elaboración y firma del contrato dentro de una escena siempre comporta un añadido de elevado morbo para todas las partes implicadas, y si dicha firma se realiza delante de otros aficionados que pueden hacer de testigos del momento, aporta un punto de compromiso y solemnidad que llena de significado dicho acto. Desde luego recomiendo la firma del contrato, pues podremos así disfrutar de un momento mágico lleno de significado que reforzará la relación entre Amo/a-esclavo/a.

-¿El Amo/a debe probar siempre los instrumentos de castigo sobre sí mismo antes de usarlos sobre su sumiso/a?

No necesariamente, es algo muy opcional, aunque puede ser recomendable. Pero ten en cuenta que no es comparable utilizar un instrumento como una fusta o una pinza sobre sí mismo en “frío” que dentro del contexto de una escena.

Conforme una sesión va avanzando el clímax que se va generando, así como las sensaciones que siente el sumiso/a, el morbo de la situación que se ha creado, al igual que la liberación progresiva de endorfinas, hace que la capacidad de resistencia del sumiso/a ante esos mismos instrumentos y el dolor que provocan sea inmensamente superior. Por ejemplo, unas simples pinzas aplicadas en un pezón en “frío” pueden provocar un dolor que sea incluso irresistible, sin embargo dentro del desarrollo de una escena es posible que resulten hasta excesivamente suaves.

-¿Hay unas normas de conducta fijas dentro de una relación BDSM?

Las normas de conducta dentro de una relación BDSM las dictan los mismos participantes, no existe ninguna de forma general para todos, al igual que en el sexo convencional no hay ninguna postura oficial a la hora de realizar el coito, postura que todos deben cumplir cuando tienen una relación.

Muchos toman las normas del libro Historia de O para sus relaciones BDSM o repiten gran parte de ellas, pero el mundo de las normas es algo abierto y flexible. Que cada uno eche imaginación y cree las suyas propias que mejor se adapten a su particular relación BDSM, ya que no hay dos relaciones ni dos personas iguales, en todas hay diferencias, aunque sea en sus matices.

La única norma obligatoria que debe existir es el consenso y el respeto entre las partes participantes en una relación, sea la que sea.

-¿Hay asociaciones sadomasoquistas en España?

En nuestro país escasean cualquier tipo de asociaciones, y que además sean funcionales aún más. En el caso del BDSM, con las connotaciones especiales y particulares de nuestro mundo, lo hace aún más complicado.

En un país donde el asociacionismo es tradicionalmente débil, un tema tan delicado como las prácticas sadomasoquistas, donde los tabúes, las inhibiciones y el pudor que para muchos aficionados supone aún exhibir sus tendencias más íntimas en público e incluso compartirlas con otros aficionados de similares tendencias, hacen que el compromiso necesario para que puedan fructificar clubes o asociaciones BDSM sea prácticamente imposible de llevar a buen puerto y que algo sea mínimamente duradero.

Desgraciadamente, las que han existido han tenido una vida efímera, a pesar del esfuerzo verdaderamente meritorio de algunos que lo han intentado.

-¿Es viable un club BDSM?

La respuesta sería muy parecida a la de la pregunta anterior. Aunque aquí nos gustaría ser un poco más críticos con la falta de compromiso e incluso del egoísmo de muchos aficionados que prácticamente quieren que se les dé todo hecho sin colaborar ellos en nada a la hora de la verdad.

Todos los clubes que han existido en España han adolecido de lo mismo, de la falta de asistencia regular de los aficionados, que precisamente son los que más reclaman y demandan su existencia.

Siempre nos quejamos de lo mismo, de precios altos, poca participación en las actividades del club, abundancia de curiosos que luego ven satisfecho su morbo y a la segunda vez se aburren y dejan de ir… En definitiva, falta de implicación real de los propios amantes del BDSM de nuestro país.

Con esto es prácticamente imposible que funcione un club de forma duradera y que sea mínimamente rentable para sus promotores. No nos engañemos, cualquier organización de fiestas, reuniones, eventos, club… necesitan de un mantenimiento, una inversión inicial y de una aportación económica regular, indispensable para que sea mínimamente digno y perdurable.

Y debemos pensar que esa aportación regular la tenemos que aportar entre todos los aficionados asistiendo a los clubes, si es que realmente después queremos disfrutar de esas instalaciones y lugar de reunión adecuados.

-¿Qué es la privación sensorial?

Es la anulación de cualquiera de nuestros sentidos para aumentar la sensación del resto de ellos.

La más normal de estas privaciones es la utilización de vendas, capuchas o antifaces para la anulación de la vista con la idea de incrementar la intensidad de lo inesperado: una caricia, un azote, una pinza…

La anulación de la vista simultáneamente con la del oído, puede aumentar esas sensaciones hasta cotas muy altas, ya que no tendremos la ayuda del sonido para poder adivinar por dónde puede llegarnos lo inesperado, si es que llega… Además de llegar a tener una cierta sensación de vértigo o incluso de “ingravidez”. La inmovilización es parte de la privación del sentido del tacto, entrando de lleno en el bondage. Si combinamos la privación de varios sentidos, el efecto que conseguiremos de aislamiento y sensación de indefensión del sumiso/a será altamente acusado, en la misma medida que aumenta su excitación ante lo imprevisto.

-¿Es normal compartir nuestras experiencias BDSM con los amigos que no son aficionados?

La verdad es que eso es cosa de cada uno. Lo corriente es que no sea así por aquello de las incomprensiones que puede haber por parte de personas que son ajenas a nuestro cosmos y desconocedoras de sus claves más intrínsecas.

Lo normal es que nadie vaya contando sus relaciones sexuales íntimas a los amigos (aunque en la práctica no es así, lamentablemente), ya que son eso, relaciones íntimas dentro de una pareja o grupo de personas y no son para irlas aireando a los amigos del bar. Así que con toda lógica y más aún dentro del BDSM, no son cuestiones para ir narrando.

Otra cosa es compartir experiencias con otras personas con nuestros mismos gustos, ya que pueden resultar enriquecedoras para futuras escenas que puedan tener los interlocutores, pero eso no tiene nada que ver con las batallitas sexuales que se describen para cachondeo general con los amiguetes. Eso sí, si tienes mucha confianza con alguien…

-¿Puede haber sexo entre Ama y esclavo?

Rotundamente sí. En las relaciones Amo-sumisa nadie plantea dicha pregunta, se supone que está implícitamente establecido que el Amo usará sexualmente a su esclava. Entonces, ¿por qué ha de haber diferencia cuando la relación es Ama-sumiso?

Al igual que un Amo utiliza a su sumisa para su uso y disfrute sexual, el Ama tiene el mismo derecho: usar a su esclavo para lo que guste, incluido el deleite sexual.

No olvidemos nunca que una relación BDSM, sea Amo-sumisa o Ama-sumiso, es una relación plenamente erótico-sensual donde se persigue el placer sexual de ambos partenaire dentro de una escena.

En definitiva, no podemos hablar de si puede o no puede haber sexo cuando ya la propia relación BDSM implica una relación sexual, incluso en los casos donde está más sublimada, independientemente de que adicional o eventualmente se realicen otras prácticas sexuales, digamos convencionales, dentro de la escena BDSM.

Y desde luego, las féminas dominantes también pueden disfrutar plenamente del sexo con su esclavo en una escena, tal y como lo haría un dominante masculino.

¿Es real todo lo que se lee en los relatos?

Normalmente no, en la propia idea de relato está implícito el desarrollo de una fantasía. Aunque no puedo negar, a mí me ha pasado y me pasa, que la mayoría pueden estar basados o inspirados en experiencias reales, pero que habitualmente se adornan, se exageran o deforman bastante en alguno de sus pasajes, incluyendo fantasías que gustaría realizar, pero que no han ocurrido e incluso podríamos decir que probablemente no ocurran nunca a quien lo escribe.

Pero esto es consustancial a la propia literatura, de lo contrario no sería más que una descripción mecánica de una experiencia vivida y llegaría a aburrir, no consiguiendo su objetivo.

¿Es el exhibicionismo una práctica BDSM?

El exhibicionismo es una práctica sexual que funciona de una manera autónoma al igual que muchas otras, pero indudablemente, dentro del BDSM constituye una práctica inmensamente sugestiva por el hecho de llevar a un ámbito público situaciones que habitualmente quienes las desarrollan lo hacen en un espacio privado, y esto conlleva un elevado morbo.

También el exhibicionismo durante una sesión BDSM entra de lleno en lo que formaría parte de la humillación del sumiso/a al exhibirlo desnudo delante de otras personas en lugares más o menos públicos o concurridos.

Asimismo es habitual el juego de exhibir sin realmente ser visto, pero siempre existiendo dicha posibilidad, aunque normalmente controlada por el Amo/a para que no ocurra.

No obstante hay que reconocer que siempre es posible que alguien pueda observar el momento de exhibición al encontrarnos por ejemplo en la calle, en una vía pública y esto lo hace especialmente excitante al jugar con el pudor, la incertidumbre y la elevada ansiedad que en esos momentos invade al sumiso/a.

Texto y fotos: José Luis Carranco - Las Reglas del Juego: Manual de BDSM - Ediciones B

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