Articulo

Existe la muy mala idea por ahí que el Dominante es quien decide todo y lo sumisos simplemente lo aceptan. Una vez que entras en una relación, después de las negociaciones iniciales, se espera que te arrodilles, sirvas, y esperes a lo que sea que el Dominante decida hacer con o para ti. Tú haces lo que te dice y mantienes tu boca cerrada.

¡Error!

Los nuevos (o malos) Dominantes son los únicos que caen dentro de esta forma de pensar. Los sumisos también lo hacen.

Es hora de volver a examinar lo que crees que sabes.

Las negociaciones nunca terminan dentro de una relación D/s

Con suerte, antes de ser la pequeñas "s" con tu pareja, la gran "D", hablaron mucho. Lo que gusta, lo que no les gusta, lo que van a hacer, lo que no van a hacer, lo que quieren, y lo que necesitan los dos.

Si piensas que esas primeras conversaciones ya tuvieron toda su extensión, te equivocas. La gente cambia todo el tiempo. Sus gustos y deseos cambian. La vida pasa. Los niños pasan. Se pierden empleos. Los familiares se enferman. Todo eso tiene un efecto sobre tu vida y tu relación.

No pienses que estás atascado con la normativa, estructura, protocolo, o incluso con la diversión kinky con la que empezaron. Cuanto más tiempo estés en una relación, más aprenden el uno del otro. Por supuesto, tendrán que ajustarse y cambiar. No tengas miedo de hablar cuando lo necesites o quieras algo diferente. Uno nunca deja de negociar en una relación D/s.

Cómo abrir las líneas de comunicación

La comunicación es importante en todas las relaciones, sean D/s o vainilla. Tu sabes, o descubres rápidamente, que da miedo abrirse más de lo que ya lo haces. Peor aún, es posible que tengas miedo al rechazo, incluso de tu propio Dominante. Para ti tengo algunos consejos con el fin de abrir el diálogo y lograr una conversación. (Esto funciona cuando es necesario renegociar o hacer frente a un problema.)

1) Deja que tu Dominante sepa que tienes algo en mente y que quieres hablar cuando sea conveniente para ambos.

2) Observa su estado de ánimo. Si ha tenido un mal día en el trabajo o esta enfermo, tal vez no sea el momento adecuado para una conversación profunda.

3) Habla con respeto, de acuerdo con sus protocolos y normas vigentes.

4) Comienza con lo que esta bien. Lo que ha funcionado recientemente, lo que ha sido maravilloso, lo que te gusta más.

5) Mueve la conversación, suavemente, hacia lo que necesitas. No hagas demandas.Eres el sumiso, ¿recuerdas?

6) Explica tu pensamiento. ¿Por qué quieres lo que quieres (o necesitas), y cómo crees que va a beneficiarlos a ti, a tu Dominante, o ambos? (Tiendo a preparar mentalmente mi charla mucho antes de que suceda, incluso ensayo lo que quiero decir, así que estoy preparada cuando llega el momento.)

7) Si se trata de un concepto completamente nuevo: entrenamiento, protocolo, rituales, o incluso sexo kinky con tu pareja, trata de  tener a mano toda la información o recursos disponibles. Sitios web, libros y publicaciones en blogs son todas buenas opciones. ¿Dónde aprendiste eso? Muéstraselo.

8) Entiende que quizás no obtengas una respuesta inmediata. Tu ya has tenido el tiempo para pensar en todo eso. Tu Dominante puede necesitar tiempo, también.

9) Se claro si se trata de mover un límite duro. Por ejemplo: si deseas moverte a una relación 24/7 pero no deseas usar títulos frente a tus hijos o tus padres. Asegúrate de ser claro.

10) Tienes que estar dispuesto a acatar la decisión final de tu Dominante. No hay garantía de que tu Dominante te de lo que quieres. Lo que estás pidiendo puede caer en sus límites duros o puede ser más responsabilidad de la que desea en este momento. ¿Puedes vivir con eso?

¡La vida es un ejemplo concreto!

Durante varios años, he luchado con mi peso. Yo sé lo que tengo que hacer: comer mejor, hacer más ejercicio, pero no siempre tengo la disciplina para ello. Los Dunkin Donuts y Starbucks son mi

criptonita personal.

El año pasado le pedí a Sir Southern su ayuda. Hablamos de mis metas y qué estrategias trabajaría. Por diferentes razones, enfermedades en nuestras familias, estrés en el trabajo y otras cuestiones, no me he sentido capaz de asumir la responsabilidad de manejar mi condición física y un plan dietario.

Ahora que la vida se ha calmado, he vuelto a eso. Lo que hicimos la primera vez que traje a colación el tema no fue una negociación cerrada, ahora simplemente continuamos la conversación de hace unos meses. Le he explicado mi nuevo plan: la adición de entrenamiento fuerte y comer más proteínas (y menos azúcar). Discutí los detalles con él y le mostré mis recursos para explicar mi pensamiento. Añadió su opinión basada en lo que él sabe. Me he comprometido a un plan, y él va a supervisar, junto conmigo, mi progreso.

¿Es exactamente lo que quería cuando me acerqué hace un año? No. Yo quería que él me vigilara como un halcón. Eso no funcionaba para él, y yo respeto sus necesidades, así como él entiende y respeta las mías. Con el tiempo, hemos desarrollado un compromiso que parece funcionar para ambos. Nada de esto hubiera pasado si yo no hubiera estado dispuesta a hablar de lo que necesitaba.

No siempre vas a conseguir exactamente lo que quieres. Y probablemente no deberías (recuerda que él está a cargo, después de todo.) Pero no debes tener miedo de hablar de tus necesidades con tu Dominante. Del mismo modo que él debe estar dispuesto a hablar sobre sus necesidades contigo. 

Esperemos que estos pasos te ayuden si estás intentando iniciar una charla.

Si estás en una relación en la que te han dicho que no estas autorizado a renegociar o plantear inquietudes, estás en una situación peligrosa. Siempre debe haber un momento en que puedas comunicarte con tu pareja.

Tomado y traducido de:   http://www.submissiveguide.com/2015/09/how-to-ask-for-what-you-need-as-a-submissive/

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