Articulo

En un mar de información proveniente de publicaciones, medios de comunicación, internet, es fácil de entender que quienes se inician como dominantes puedan sentirse un poco abrumados. También que en el frenesí por recabar información, se pierda de vista lo básico. Durante esta serie de apartados discutiremos las bases de como pulir nuestro sentido de dominación de forma más plena, satisfactoria e incluso, más osada. A pesar de que a veces uso pronombres masculinos por favor quiero que comprendan que todo lo que digo transciende genero y orientación. Así que por favor gentiles lectores consideren “el” o “ella”, “dominador/dominadora” totalmente intercambiables.

Desde el interior.

La dominación efectiva proviene del interior de la persona.  La ropa fetichista, por más poderoso que sea su aspecto, cantidad o variedad, no hace a una persona Dominante si ésta no ha trabajado en su poder, estilo, confianza y elegancia interior.

Tampoco tener una gran colección de juguetes te hace un gran Dominador, significa simplemente que sabes ir de compras. Esto no quiere decir que sepas usar estas herramientas para crear el efecto deseado. Lo mismo se aplica para las diferentes habilidades.

Incluso, el conocimiento de muchas técnicas tampoco convierte a alguien en un Dominante real. Lo coloca, en el mejor de los casos, como un top, tal vez un buen top, pero eso es muy diferente a ser un Dominante.  Se podría llegar a ser un buen top “prestador de servicios”, un adorable sádico, pero éstos -se insiste- son roles distintos a ser un Dominante.

En cambio, una persona puede estar vestida únicamente con su ropa normal de diario, sin usar equipo ni desplegar técnicas ostentosas o espectaculares y, aún así, mostrar un profundo sentido de dominación. Vamos a hablar entonces de cuales son los puntos esenciales de un buen Dominante.

 

  1. Ser consciente del alcance de su influencia.

Un buen Dominante siempre comprende cuándo es apropiado comportarse como tal. Sabe cuándo colocarse en el rol y cuándo finalizar. Es consciente de que sus relaciones D/s no involucran a todo el mundo.

Sabe que actuar en un modo de dominación sobre personas que no lo han consentido solamente le causará desprecio y pérdida de respeto en la comunidad. Un comportamiento así sólo es mostrado por personas sin directrices claras, inseguras e incómodas consigo mismas.

No es condescendiente con las personas con las que llega a acuerdos de trabajo, trata a todas las personas con el respeto que merecen todos los seres humanos. No asume que todos a su alrededor, conocidos o no, sucumban y se inclinen ante sus poderes. No permite que la energía dominante rebase los límites de una escena cuando ésta ya ha terminado.  Cualquiera que sea su relación (dominador/sumiso) o (maestro/esclavo) sabe que su dominio se puede expresar de manera diferente incluso dentro de esa única relación.

Lo que hace en el dormitorio o mazmorra de su esclavo será diferente a lo que haga en el sitio donde trabaja su esclavo, ¿no?

 

  1. La seguridad en uno mismo es la raíz del poder.

Un buen Dominante entiende que el mejor afrodisiaco para un sumiso es la confianza que tiene en sí mismo. Suele ser fácil confundir la seguridad con la arrogancia, la diferencia entre ambas es la fuente de la legitimación.

El arrogante necesita ver su grandeza reflejada en los ojos de otros, mientras que el seguro de sí mismo simplemente sabe de su grandeza, punto.

El Dominante verdadero ha tomado consciencia de su talento, de sus fortalezas y de sus habilidades y se siente cómodo con todas ellas. Esta tan seguro que puede apreciar claramente sus propios defectos.

Si un Dominante hace sonar su látigo en absoluta soledad sin que haya una sumisa, ¿ es aún así un Dominante? Absolutamente, un buen dominante no está definido por los demás, en este caso por una sumisa, lo está por una percepción de sí mismo y la comodidad en su propia identidad como una persona eróticamente dominante.  Sabe que la necesidad de ser definido por los otros es una falsa confianza en sí mismo.  Cada Dominante se encontrará de vez en cuando solo, por circunstancias o por decisión.  Sabe que el estado de su relación no cambia quién es en esencia.

 

  1. Seduce… No obliga

Un buen dominante sabe que el mayor poder viene de la persuasión.  Hacer que el sumiso quiera hacer todo lo que le pidas, eso es dominación. Cualquier tonto con alguna herramienta atemorizante puede obligar a otro a actuar en contra de su voluntad.

Estos individuos solo entienden el poder de la brutalidad, del miedo y tienen falta de confianza en sí mismos. ¡Encuentro esto simplemente molesto! El arte está en generar en el sumiso un deseo previamente no instigado gracias a los poderes persuasivos del dominante, a su gracia y seducción.

Como a mi profesor en materia de cuero, Joseph Bean, le encanta decir “La tarea número uno de un dominante es obtener continuamente de manera seductora el consentimiento del sumiso.”

 

  1. La humildad genera respeto.

Un buen Dominante entiende que debe ser humilde ante la magia que este invoca. La magia de una conexión maravillosa sembrada en el terreno de una genuina relación D/s.

Hay un momento maravilloso durante una escena donde el resto del mundo desaparece, dejando un universo de dos, el Dominante y el sumiso. En un universo de dos, el Dominante es Dios, durante ese breve instante, en ese preciso lugar.

Para entender eso, hay que ser humilde.  El Dominante debe saber que es un mero mortal como en cualquier otro momento. Esa humildad tiene un sorprendente efecto tranquilizante en cualquier persona, dándole un aire de gracia y elegancia que es muy seductor.

La humildad sincera y la gracia que provoca gana el respeto genuino de otros a su alrededor y aumenta la entrega de su compañero.  Sin respeto, no hay liderazgo, sin liderazgo no hay dominación, sino únicamente brutalidad.

 

  1. Para conseguir la sumisión de su compañero, muestre respeto y gratitud.

El buen Dominante conoce el valor del respeto y de agradecer la sumisión y el servicio bien brindado.  Hasta los dominantes más “cool” y distantes tienen sus formas de mostrar respeto y agradecimiento.

Respeta la humanidad del sumiso aún después de una escena de deshumanización intensa.  Es agradecido por el acto de sumisión que se le dio, aunque externamente pudiera parecer que le resultó molesto.

Sabe que antes de su dominio, el sumiso escogió a quién rendirse y sabe lo difícil que es una sumisión verdadera, sabe que someterse plenamente requiere fortaleza y consciencia de la dignidad propia, por lo cual merece la mayor de las gratitudes.

Entiende los límites de la vulnerabilidad emocional de otros y que éstos deben ser respetados. Esto incluye respetar los límites de una persona no-participante de no tener porqué lidiar con una actitud dominante en un contexto que no es apropiado.

También incluye respetar los límites establecidos por el sumiso al cual la reflexión de su dominador le hará confiar en que está a salvo.  Esa sensación de seguridad generalmente lleva a niveles de rendición aun mas profundos.

 

  1. En estas cosas debes ser absolutamente honesto respecto a tus deseos, tus límites, tus debilidades y tus errores.

Un buen dominante conoce claramente lo que disfruta de los juegos eróticos. Una persona que no lo sabe, será impulsada por sus deseos y quedará tarde o temprano expuesta a sentirse fuera de control y ¿qué clase de dominante no tiene control sobre sus propios placeres?

El buen dominante conoce sus límites y lo que le disgusta tanto como lo que le excita.  El arte de la dominación fina, pulida, brillante radica en bordar los limites de forma tan elegante que el sumiso no tiene más opción que respetarlos. El dominante también sabe cuales son sus fallos y debilidades y simplemente los acepta. Es lo suficientemente  como para saber que fanfarronear y hacer como que no tiene debilidades es una triste estafa llevada a cabo por un dominante inseguro, el esta después de todo, cómodo con su condición  humana.

Conoce dónde están sus limitaciones técnicas y  las sortea sin colocarse en terrenos que no domina para no exponer a su sumiso a riesgos innecesarios.  Sabe cuando debe adquirir mayor conocimiento para mejorar sus habilidades sin que ello se convierta en una secuencia de educación de la dominación ni en una lucha de egos.

Cuando un buen dominante comete un error, primero es consciente de que éstos ocurren de vez en cuando, lo identifica y después no tiene obstáculo en reconocerlo para hacer inmediatamente lo que sea necesario para corregirlo, confirmarlo con su pareja y seguir adelante.  Nunca reacciona desproporcionadamente ni ignora los errores.

 

  1. Una actitud decisiva es cautivadora.

Un buen Dominante sabe abordar la dominación con decisión. Cada acción es llevada a cabo con plena consciencia independientemente de que haya sido planeada o fruto del instinto.

La persona que da rodeos o que actúa con timidez, proyecta que no tiene control sobre la situación o peor aún, que no lo tiene sobre sus propios pensamientos, impulsos o reacciones.   NO hay problema con detenerse un momento a considerar las opciones que brotan en la mente, no está mal buscar consejo y guía, pero hay que hacerlo siempre con decisión.

El buen Dominante sabe que la decisión con que afronte y ejecute una escena incrementa las posibilidades de tomar las decisiones óptimas. Esto es simplemente ser consciente de las consecuencias. Adquiere responsabilidad sobre sus acciones, y repito, con decisión, elegancia y compasión, lidia con esas consecuencias.

 

Extracto de “Wild Side Sex: The Book of Kink”

Puedes encontrar el libro aquí:

http://fhp-inc.stockroom.com/product1.aspx?product_id=2020

Acerca de Midori:

Elegida en 2013 por la revista , by SF Weekly Magazine como la Mejor Educadora Sexual! Autora y artista radicada en San Francisco, Midori hizo una extraordinaria carrera como coach en el creativo arte de la vida sensual.

Nombrada por Dan Savage como “La súper nova del kink”, Midori es reconocida por sus clases prácticas y amenas para enriquecer la satisfacción sexual, impulsar la confianza y expandir el crecimiento personal.

Nacida en Tokio, Japón, ella ofrece una perspectiva única, placentera y auténtica de la vida. Escribió el primer libro en inglés de Shibari “Seductive Art of Japanese Bondage” así como “Wild Side Sex: The Book of Kink” y “Master Han’s Daughter”

Encabeza pequeños grupos intensivos al igual que el Rope Bondage Dojo, ForteFemme: Women’s Dominance Weekend Intensive y Passionate Bonds: Creating Effective D/s Protocol.

Cuando no está de viaje y dando clases, ella lleva a cabo impresionantes presentaciones que te atraparán.

Links:

Clases:         www.FHP-inc.com
Rope Dojo:   www.RopeDojo.com
Women’s Dominance Weekend:   www.ForteFemme.com
D/s Protocol Weekend:        www.PassionateBonds.com
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