Articulo

Vivimos en una sociedad donde las parejas monogámicas son la norma. Nos enseñan a desear y a buscar a una persona – es decir, a nuestra “alma gemela”, la persona que nos va a hacer enteras y felices. Y supuestamente, cuando encontremos a tal persona, no necesitaremos sentir deseo por otras.

Este tipo de pensamiento es lo que Dean Spade llama de “mito del romance” – el romance monogámico heterosexual que todas las mujeres normales deberíamos desear.

La consecuencia de haber sido socializadas en una cultura que nos enseña que la monogamia es correcta y natural es que frecuentemente la monogamia no es una elección consciente por parte de las personas, sino un patrón a adoptar.

Pero de la misma manera que la gente viene desafiando la heteronormatividad estructural y cultural, un número cada vez más grande de personas está cuestionando la monogamia como natural y explorando abrir sus relaciones al poliamor.

Generalmente descrito como “no-monogamia responsable y consensuada”, el poliamor puede caracterizar a cualquiera que participe de una relación íntima con múltiples personas de una manera que sea consensuada y comunicativa entre todas las relaciones (o sea, traicionar a una pareja no cuenta como poliamor!)

Estas definiciones son amplias y las relaciones poliamorosas pueden venir en distintas formas y tamaños.

Algunas personas tienen una pareja primaria mientras participan de otros relaciones (sexuales, románticas o de cualquier otro tipo). Otras pueden participar de múltiples relaciones conservando equidad entre ellas. Las maneras de relacionarse son infinitas – y también los mitos que las rodean.

Mito #1: Si estás con la pareja correcta, sólo necesitás una persona.

Este mito puede sonar mucho como “Las relaciones poliamorosas no son relaciones reales.”

Las películas, la música, nuestros padres, amigos y las leyes de matrimonio nos enseñan en qué tipo de relación deberíamos estar, y cómo debería ser esa “relación real”: monogámica y compuesta por dos personas (usualmente heterosexuales).

La idea es que cuando encuentres a esa persona perfecta, ella va a satisfacer todas tus necesidades y  por lo tanto no desearás a nadie más.

“Así es como se ve el amor verdadero”, dirán. “Si tus deseos no encajan con este ideal, entonces tenés un problema.”

¿Pero realmente hay algo malo con no encontrarse totalmente satisfecho por una sola pareja? ¿Es posible que todas nuestras necesidades físicas y emocionales sean realizadas por una persona? ¿Es justo esperar todo esto de una persona?

Poner estas expectativas irracionalmente altas en una persona puede llevar a una relación a su fin. Cuando sentimos que carecemos algo, lo probable es que encaremos una búsqueda de otra persona que pueda satisfacer todas nuestras expectativas y deseos, sólo para encontrarnos en una situación parecida otra vez. Ganamos algo pero perdimos algo también.

Y mientras varias personas creen que crear una red de apoyo que incluye familia y amigos es lo suficiente para aliviar esta presión, otras han encontrado alivio de esta expectativa en el poliamor. El poliamor no sólo te quita la espectativa de tener que encontrar todo en una sola persona, sino que también te alivia de la presión de tener que ser todo lo que tu pareja necesita.

No podés ser todo para una persona, y eso está bien. No deberías serlo.

Me di cuenta que cuando esa presión de tener que ser “todo” se va me siento con más espacio para ser yo misma.

Mito #2: Poliamor significa que amas menos a tu/tus pareja/s

Muchas personas poliamorosas se encuentran contínuamente combatiendo el mito cultural de que los sentimientos sexuales y/o románticos por más de una persona significa que no amas a tu pareja. Esta suposición le costó mucha felicidad a muchas personas.

Seguramente ya estuviste en ese lugar: Te sentís atraída por alguien más, y tu pareja ya se dio cuenta: lo primero que piensa en que ya no la amás. Pero casi siempre no tiene nada que ver con tu pareja o tus sentimientos por él o ella.

Estar enamorada de alguien no significa que seas incapaz de amar – o al menos de sentirte atraída – a alguien más.

Nuestra cultura monógama vive la suposición de que cuando se trata de amor romántico, hay escasez de amor – o sea que no hay suficiente amor para más de uno.

Y aún así, fíjense como no aplicamos esto a la familia o amigos – porque simplemente no es cierto.

En tal caso hay abundancia de amor, e incluso se puede multiplicar. A veces, mientras más gente ames, y que te amen, más amor tenés para otros en tu vida.

Mito #3: El Poliamor es para personas que “quieren tener sexo con todos” y evitar intimidad y compromiso.

La personas poliamorosas son codiciosas y egoístas, he escuchado decir. Quieren tener cantidades interminables de sexo evitando la intimidad.

Aunque esto pueda ser verdad para algunas personas (poli y monógamas), las poliamorosas tienden a tener relaciones muy íntimas y comprometidas.

El Poliamor requiere mucha confianza.

Confianza de que tu/tus pareja/s te comunicarán y compartirán con vos lo que esté pasando con sus otras relaciones. Confianza en que tu pareja será considerada y respetuosa de tus sentimientos y necesidades.

El Poliamor también se basa en poner límites claros.

Decir que tu pareja es poliamorosa no significa que tengas que estar de acuerdo con todo lo la otra persona quiera hacer. Vos ponés los límites – con lo que estás de acuerdo y con lo que no.

Negociar cómo querés que se vea tu pareja y cuáles son tus necesidades es una parte importante de ser poli, y puede servir para afianzar el lazo existente con una pareja.

Escandalizarse por la promiscuidad es una parte desafortunadamente bastante común en el rechazo cultural que sufren los poliamorosos.

La idea de que solo deberías estar (y querer estar) sexualmente con una persona ha llevado a sentir mucha vergüenza y tristeza alrededor de nuestros sentimientos.

Ser una persona poliamorosa significa a veces ser sexualmente activa con múltiples personas, pero cuando lo es, idealmente sucede de una forma en que se valora la comunicación y el consentimiento de los deseos emocionales y sexuales, mientras también se respetan los límites.

Mito #4: El poliamor es para personas que no sienten celos.

La personas en relaciones poliamorosas experimentan los celos, a veces muy seguido – pero en vez de evitar los sentimientos de celos, las poli (como todas las personas en relaciones sanas) se enfrentan a los celos de frente.

Es importante reconocer que ¡está bien sentir celos! No hay nada vergonzoso al respecto. Es sólo un sentimiento.

Lo que es importante es lo que hacés con ese sentimiento, y como lo llegás a entender y a lidiar con él.

Estas son estrategias para sobrevivir e incluso trabajar para deshacerse de los celos. Puede aplicarse a otras áreas de nuestras vidas.

De esta forma, confrontar nuestros celos puede servir para hacernos personas más fuertes, fortalecer nuestras bases, nuestra seguridad interna, y nuestras relaciones también.

Mito #5: El poliamor es para gente liberal.

 Mientras que hay muchos prejuicios en contra de las personas poliamorosas, también puede haber una romantización de ellas, viendo al poliamor como la verdadera forma de vivir.

La verdad es que, las personas poli no son perfectas. Las personas se lastiman en el poliamor tanto como lo hacen en la monogamia. Las relaciones poli pueden terminarse de la misma forma que cualquier otra.

El poliamor viene con sus propios desafíos, requiere un proceso de “desaprender” y desafiar nuestros condicionamientos culturales sobre el amor y las relaciones.

Verdades

Verdad #1: Ya sos una persona completa

Con demasiada frecuencia, el entendimiento cultural alrededor de la monogamia se basa en la suposición de que no sos lo suficiente, que necesitás otra persona, tu “otra mitad”, para completarte.

Pero hace falta buscar a nadie para q con quien puedas llenarte, transformandote en una unidad absoluta de dos personas, cerrada y vuelta hacia sí misma.

Ya sos una persona completa.

Entrar en el poliamor requiere ver a sí misma como una persona ya entera, orientada hacia afuera y abierta.

Verdad #2: Apreciando todas tus relaciones.

¿Con cuánta frecuencia te viste perdiendo contacto con tus amigos cuando empezaste a salir con alguien?

O tal vez lo notaste en tus amistades – cuando empiezan a salir con alguien, muy pronto dejas de verlas, o cuando las ves, siempre traen sus parejas.

Somos enseñadas a priorizar nuestros relacionamientos románticos frente a todos los otros relacionamientos. Y la tendencia es que haya una distinción estricta entre los dos.

A veces la monogamia puede encerrar a las personas debido al modo cómo se definen los parámetros de todas las otras relaciones – las relaciones que no son románticas son señaladas como algo de  “menor jerarquía”. 

En el poliamor, la distinción de una nueva relación puede ser difusa y menos definida, permitiendo más espacio para cultivar nuevas amistades.

Otra manera en la cual el poliamor nos abre para valorizar todas nuestras relaciones es a través del cambio en el modo que vemos el tiempo.

En la monogamia, porque el sexo es compartido con apenas una persona, nuestra tendencia es utilizar el sexo como símbolo de valor : “tengo sexo con vos, entonces te amo”. Es la gran diferencia entre una relación y el resto.

Pero en el poliamor, por el hecho de que podés tener relaciones sexuales con varias personas, podés resevar tu sexualidad para una persona, pero pasar más tiempo con otras.

El tiempo es otra posible forma de demostrar valor en una relación.

El tiempo es un elemento necesario en todas las relaciones, y porque personas poli pueden tener un sentido distinto de cómo distribuir su tiempo, con frecuencia ellas reconocen que necesitan compartir valor y afecto tanto con amigos como con amantes.

Verdad #3: Las otras personas no son tus competidoras. 

Cuando vemos al amor como algo escaso, es lógico que veamos a las personas que están por fuera de nuestra relación como potenciales competidores. Con frecuencia tales personas son del mismo género que nosotras.

Particularmente las mujeres somos condicionadas por nuestra cultura a ver a las otras mujeres como nuestras competidoras.

Pero no tenemos que ver a las otras personas de esa manera.

En el poliamor, idealmente hay una ruptura con ese modo de pensar que puede ser también muy liberadora.

Puede ser difícil hacerlo, especialmente al principio, pero cuando trabajás para humanizar a las personas por quien tu pareja se interesa, vendo a ellas como tus aliados más que como tus rivales, te vas liberando de tener que ser territorial y podés llegar a ver a todas las personas alrededor tuyo bajo una luz distinta.

Ver a las personas del mismo género como enemigos potenciales es políticamente dañino.

Además, la competencia entre mujeres, estimulada por nuestros condicionamientos culturales patriarcales, es algo increíblemente nocivo a nuestra lucha por igualdad de género. 

Cuando trabajamos para libertar a nosotras y a aquellas alrededor nuestro de ver a las otras mujeres como competidoras, trabajamos para fortalecer el movimiento feminista.

Verdad #4: Tenés el derecho a elegir.

Nadie debería sentirse empujado al poliamor por una pareja o por las personas en su entorno - esta elección debe ser siempre completamente tuya.

Desafortunadamente, no es usual que tengamos modelos en nuestras vidas para construir relaciones poliamorosas abiertas y con confianza, entonces puede llevar tiempo y laburo para descubrir cómo querés que se vea tu relación.

Cada día más personas están juntándose para apoyar a otras personas poli, entonces buscá en tu zona por encuentros de grupos poli. O empezá el tuyo!

Checkeá fuentes online sobre poliamor, y y buscá por el increíble libro de Dossie Easton y Janet Hardy, Ética promiscua.

Por último, las cuestiones para preguntar a vos misma son las siguientes: ¿Qué realmente querés de una relación? ¿Qué valorás en tus conexiones con otras personas? ¿Qué tipo de relacionamiento permitirás que se desarrolle?

Lo que necesitás y querés puede cambiar con tiempo, contexto y experiencias.

Lo que es importante es que te sientas abierta a nuevas experiencias, que seas capaz de crecer con las otras personas y adentro tuyo, y que te sientas fortalecida para explorar.

 

Traducción: Navimuse, Valentina Suárez Salvia, Larissa S., Juan Pablo D’Orto

Tomado de: http://amorlibre.org/examinando-los-mitos-y-verdades-del-poliamor/

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