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Primera Kata

Voy apareciendo esporádicamente por aquí, usando este blog como un diario secreto de mis logros, alegrías y experiencias junto a mi amo en el mundo del bdsm. Hoy vuelve a tocar temática shibari. Benditos profesor y modelo los que tenemos, sigo pensando que son personas súper cercanas que me llenan de alegría cuando llega el día de la semana que toca "entrenar"

Después de 2 semanas sin poder tener intimidad, y en previsión de otro fin de semana con el mismo panorama, mi dueño y yo no podríamos estar más ansiosos el uno del otro. Yo necesitaba (y sigo necesitando, a pesar del desahogo y alegría que os voy a explicar ahora) que el me humillara, que fuese rudo como el sabe ser conmigo, que me llevara a mi mundo, ese sitio tan bonito donde se para el tiempo y solo esta su voz, las cuerdas en mi piel, presión y luces parpadeando en mis ojos. Necesitaba sentirle encima mío, demostrando físicamente su superioridad. Y gracias a nuestro maestro y su sistema para enseñarle a atar bien con shibari, a la tercera clase tocaba hacer repaso y hacerlo "de verdad", hacer una kata en serio, sin pruebas, sin ensayos. La modelo del maestro dijo que las modelos nos quedaríamos dentro del dojo, y los atadores saldrían, a "planear" que hacer con nosotros. La modelo se le escapaba la risilla, sabía bien lo que nos esperaba. Yo temblaba como una hoja, de expectación, de ganas, y de nervios. Nervios y miedo, porqué realmente estoy notando avances en la técnica de mi amo, y que me puede llevar con más sencillez donde quiere, y el hecho de que fuera en público, me daba miedo. A ese miedo había que añadir que se nos pidió expresamente traer los tenugui para vendarnos los ojos, y a mi me da una vergüenza inimaginable que me venden los ojos y que me amordacen, en público como que mucho más. Vamos, que iba a ser mi primera vez. Después de prepararnos y comprobaciones de seguridad, como por ejemplo, no tener pulseras o anillos, llegaron los atadores. Me giré y a lo lejos estaba Él. Se hizo el silencio, solo se oirían desde ese momento en adelante el yute friccionado, cortando el aire, y los gritos semi ahogados de las modelos...en los cuáles yo también participaba sin querer. Pronto descubrí que la kata sería de tortura. Buen inicio!.

Yo estaba sentada en el tatami, como no sabia como colocarme y sentía miedo de mirarle, con la cabeza gacha, mirándome fíjamente los pies (uno tapado por el otro, protegiéndose mutuamente) mi cara estaba tapada por mis rodillas, y estas, aseguradas por mis brazos, haciéndome a mi misma un abrazo. Una barrera protectora? JA!! cuando el atador es el adecuado (como el caso de mi amo hacia mi persona) no hay barreras que sirvan. Le note hablar, acercarse, me obligo a cerrar los ojos, me masajeaba, me susurraba cosas, muchas ni las recuerdo, pero me iba cogiendo energía, mi guardia alta se iba desarmando a cada segundo. Cuando me di cuenta, tenia el tenugui vendándome los ojos, al instante, un takate iba colocándose fuertemente sobre mi cuerpo, mientras solo veia el tono anarajado/rosado de la tela, y nada más, mientras me zarandeaba y mi cuerpo no era nada, solo energía y sensaciones, totalmente expuesto, solo teniendo contacto con el yute y las manos de mi dueño.

Después ato firmemente mis dos piernas entrecruzadas, no recuerdo el nombre de esta postura, es aquella en la cuál te sube esa misma soga de los pies hasta el cuello (de manera segura siempre) pero sin dejar de hacer daño, porqué era de tortura. Esa en la que cuesta respirar y se dice que el/la modelo se va poniendo rojo (se que comúnmente es conocida como la gamba! he de repasar teoría de nombres, mi memoria es muy mala.... :p) y así quede unida, y expuesta. Se que me semi suspendió a la argolla, se que me notaba flotando e intente revolverme, girando sin poder controlarlo sobre mi misma cuando, instintivamente, mi cuerpo quería huir (sin éxito) de la tortura. Pinzas de la ropa que el maestro, muy amablemente y sin ningún tipo de maldad proporcionaba a los atadores que así lo querían. También hubo hielo por parte del benefactor (jajaja) y claro, yo sin ver nada. Mi amo diciéndome cosas, y yo cayendo en todas, EN TODAS, como si no le conociese ya. Caer en todas incluye sacar la lengua, y que me metiese 2 pinzas agarrándola, incluye que la pinza estuviese anudada a una cuerda más corta, que esta pasara por mi pie, apretando, doliendo, y que si intentaba levantar la cabeza, me tirara, que mi saliva cayera....que todo doliera, que las pinzas me la pusiera en otras partes del cuerpo y solo sintiera calor, un calor punzante que iba subiendo exponencialmente, y que aparte de doler abrazaba, como quien se acerca una taza de té caliente a la mejilla y le reconforta: ese tipo de calor, pero con punzadas de dolor. Y para compensar ese calor, el hielo, como no. En algún momento también recuerdo mis trenzas siendo amarradas y suspendidas a lo alto, tirando sensiblemente más fuerte de lo que estoy habituada a que me tire el cabello.

Y todo pasó, toda la magia acaba por terminar. Cuando pude volver a ver, creo que había llorado, y tenía la certeza de que jamás había querido tanto a nadie. Me sentía mucho más unida a Él que nunca. Es lo bonito de estas sesiones, de estas cosas, de estos aprendizajes, que es muy sencillo notar como esa conexión, ese amor en nuestro caso aumenta, se catapulta mucho más alto de como ya estaba al entrar. Y no solo eso, los problemas se desvanecen, solo hay relax en la mente. Volver a la realidad, a las horas es duro: ahora tengo una doble adicción, mi amo y sus sesiones (y necesitar esa intimidad y momento para ellas) y el dojo (el seguir aprendiendo, seguir viviendo momentos así y poder tener charlas tan estimulantes como las que llevamos 2 semanas teniendo al cierre).

Y por si no fuesen pocas certezas en mi vida, se que la próxima vez que se pueda no sólo me va a esperar el yute: hay una cuerda de fibra de coco (que me dijeron que marca y quema mucho, y al tacto y por lo experimentado, así es) que parece que salte dentro de la bolsa donde la tengo guardada, expectante de volver a salir.

Hasta la próxima! ansiosa de más aventuras.

Imagen de la postura a la que me refería. Yo no tuve la suerte de estar sentada encima de un cojín, claro está!

Bambi_bunny{AH} Sep.21.2017 0 939
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Bambi_bunny{AH}

media/images/membership/member.png 24 años, Barcelona Mujer esclava
Sep.21.2017 (hace 880 dias)
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