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MOMENTOS INMORTALES

La relación estaba consumada, la entrega era extrema, los limites continuamente rebasados, la sumisa vivía para su amo, el amo se desvivía por ella, lo único que les separaba era la separación inminente. Los dos eran consientes, así que tenían que marcarse el uno al otro, una marca que quedara para siempre. Las cicatrices hechas en el BDSM se borran, no eran suficientes para ninguno de los dos. Querían un recuerdo que nunca fuera igualado, buscaron una solución juntos pero nunca se les ocurría algo que llegara a ser diferente. Y como muchas cosas en la vida, encuentras la forma de hacer historia sin pretenderlo simplemente cogiendo la oportunidad adecuada.

La preparación ya estaba hecha, las practicas superadas, los estudios y métodos de emergencia estudiados, las cosas a utilizar sobre una mesa verde. El amo procuraba no dejar nada en el aire.

Las agujas, era una práctica poco agradable que ya el amo había superado, el siguiente paso fue sencillo decidir a hacerlo al tener la idea. La idea surgió del modo más romántico que pudo ser (por lo menos para ellos)

Pasado

A solas en ese garage, esterilizando las agujas primero con fuego para luego hacerlo con alcohol. Viendo el fuego cambiante y de ese color verde los dos abrazados después de una gran sesión

-          Amo, ¿recuerda que una vez me amenazo con coserme la boca, por ser una bocazas?

-          Claro que lo recuerdo, ¿A que viene esa pregunta?, hace mucho que lo dije y ya no has vuelto a fallar en eso, además creo que ya es innecesario. (era obvio que el amo nunca se lo dijo con la idea de cumplir tal castigo)

-          Reconozco que fue en parte por miedo, pero la dueña de mi cuerpo cuando no esta usted presente se ha hecho estos piercings y creo que ahora no resulta una amenaza.

-          No entiendo lo que quieres llegar a decirme….

-          Quiero que me regale un piercing que simbolizara el collar, mi collar.

-          ¿Solo eso? – el amo estaba extrañado, su nena nunca pedía, pero un piercing que simbolizara el collar le parecía tan poco.

-          Voy a tardar en encontrar un piercing que lleve un triskel.

-          No, yo quiero que usted me haga el agujero, el piercing sería un detalle también pero yo quiero un agujero en mi cuerpo que nadie haya tocado y si ya me hace otro podría ponerme como si me cosiera la boca. - Lo ultimo lo dijo en broma, lo de coser la boca pero lo del agujero era sin duda original.

-          Esta bien. – La entrega era intensa. – Esa será la marca que nadie podrá igualar.

-          Si. – Su cara irradiaba alegría pero rápidamente se entristeció.

-          ¿Qué pasa?, si no te gusta algo dímelo. – El amo la conocía para percibir que quería decirle algo y necesitaba un tiempo libre.

-          Quisiera pedirle algo que como sumisa no tengo ningún derecho a pedir.

-          Habla libremente…

-          Usted me dijo que nunca antes ninguna persona a su cuidado lo había marcado físicamente. – La sumisa tomo aire. - Quiero ser la primera.

Las miradas fueran mutuas, la conversación con la mirada profunda, se decidió todo en un par de segundos, los dos sabían la respuesta cuando el amo beso los labios rojos de aquella sumisa, que su única reacción fue apoyarse en el pecho de su amo y seguir contemplando aquel fuego.

Presente

Ella estaba tranquila, confiaba ciegamente en su amo, tantas veces le había demostrado control de si mismo para contagiarle ese mismo control a ella, también ayudaba que ya tenía dos piercings, uno en el labio inferior derecho y otro en el labio inferior izquierdo. La decisión estaba tomada, el amo haría dos agujeros uno que simbolice su pasado, otro su presente y a la espera de un tercero que solo se haría en caso de que en el futuro se vuelvan a unir.

El se puso los guantes de latex, marco los puntos en los labios que le servirían de referencia, sonaba una cancion, sonaba su canción, sonaba la canción que creían suya “Imbecile, my idiot lover”. El mundo era la quietud de la sumisa, los movimientos decididos del amo y la canción. Primero alcohol para esterilizar y desinfectar las zonas, se miraron a los ojos ella tomo aire, la aguja especial traspaso la piel, el piercing estaba hecho. El pasado fue marcado en el corazón de la sumisa. Ella estaba feliz, por primera vez en la vida el amo estaba totalmente disfrutando con las agujas. Se volvió a preparar la segunda zona y el proceso fue repetido. - Tu presente es este. – Fueron las palabras de su amo al terminar. Ella estaba excitada su sexo estaba con un extraño hormigueo.

La canción termino, se había repetido 2 veces.

-          Es tu turno.

-          Amo creo que no podré de verdad. – El amo vio miedo en sus ojos. La tomo de las manos y se las besó.

-          Esto no dejo que me lo hagas solo porque me lo has pedido, sino también porque es un regalo que quiero hacerte. Puede que otras personas me marquen de alguna manera, pero tú serás la primera que me marcará. Te ordeno que lo hagas “mi nena” – repaso las letras que servirán de guía. – No tengas miedo. Sabes muy bien, ya lo has experimentado tu misma que no duele tanto. – Fue una frase dicha con una ternura que dio fuerzas a la sumisa. – primero desinfecta la zona por si acaso.

La sumisa así lo hizo, seco la zona y tomó tímidamente una cerilla, su mano volvió a temblar, era un manojo de nervios, el amo hace mucho tiempo que no la veía tan nerviosa, decidió hacer algo para relajarla, algo que sabía que a ella le tranquilizaría. El sabía el tipo de sumisa que era y a esta no le faltaba el valor para tirarse al vació. Para el amo, ella ya se había tirado muchas veces algo nerviosa pero no como ahora, el le tenía que transmitir las fuerzas a ella y que cumpliera la orden del amo de que lo marcara.

-          ¿Recuerdas cuando te marque a fuego?

-          Si, mi amo. – Ella lo miro extrañada en parte agradeció que su amo le cortara, no se sentía con fuerzas para encender la cerilla- ¿Por qué me lo pregunta amo?

-          En aquel momento se que disfrutaste del momento. Recuerda tu placer, eso es lo que yo deseo. – El amo se retiro, busco un cd y lo puso en aquella radio portátil que utilizaba, busco la quinta canción, justo la que había preparado para el momento de marcarla, Sabia que ella al escuchar cambiaría. Le dio al play (“lucifer” de Avantasia) – No solo te lo ordeno sino también quiero que lo hagas con el mismo amor que notaste cuando yo te las hice a ti.

Su nena escucho la canción. Se sumergió en el recuerdo, Era una orden de su amo, era el amo al que adoraba y el le estaba dando el honor ese de marcar su piel. Los temblores cesaron encendió la cerilla y empezó. El fuego marco la piel de su amo primero una letra, luego otra y otra. La primera estaba aún nerviosa pero al no ver ningun cambio en su amo y mirarla como el sabía, le daba fuerzas para continuar, sabia que esto le marcaría y les uniría para siempre. La cuarta y última letra fue terminada. La palabra “NENA”  estaba en el pecho de su amo.

Ella vio su trabajo, no había quedado tan perfecto como la marca que le dejo su amo pero no se podía comparar. Estaba orgullosa, observo unos 30 segundos o algún tiempo indeterminado. Su mirada estaba fija  en aquella zona del pecho, quería esa imagen no olvidar jamás. Después ella fue devuelta a la realidad por su amo, cuando este le subió la mirada apoyando su mano en la barbilla de la sumisa.

Ella lo miro a los ojos, el sonreía, el le indico con la mirada la mesa, ella dirigió su mirada a ese lugar y recordó lo que él había hecho aquella sesión, tomó la pomada para quemaduras y se la puso un poco avergonzada por haber quedado en trance en ese momento.

Paso un tiempo ella estaba nerviosa. Era feliz pero ¿cómo demostrarlo?

-          Prepárate a salir.

-          Si, mi amo. – Agradeció la orden.

-          Esta vez nos vestiremos e iremos a cenar fuera. No quiero que este recuerdo termine con sexo. Es especial.

Ella se preparo estaba guapa. Se dejo solamente los piercing nuevos, los otros dos eran del cuerpo que era cuando no estaba su amo, y no quería esa parte de ella presente. Su pasado y presente estaban ahí. Salieron por la puerta que conecta el garage con el patio. Su amo tomo su mano y la volvio a introducir. Tenía algo que decirle.

-          Mi nena. No volveré a utilizar agujas sino es solo para ponerte el tercero, el que marcara el futuro. Esta es mi promesa que la mantendré hasta que vuelvas a España y  nuestros caminos se vuelvan a unir y quieras volverme aceptarme como tu amo. Mientras tanto es una práctica que la reservaré solo para ti.

Amo y sumisa se miraron. Ella lloró de felicidad y se abrazo a su amo eran unas lagrimas de felicidad por aquella promesa, distintas a las que sabía que soltaría cuando se separen en aquel aeropuerto. La fecha fatídica se acercaba, quedaban 68 días para la separación. Pero este momento era para siempre y esta felicidad era increíble. El amo nunca se lo dijo, pero el también lloro de felicidad y tristeza por su nena en aquel sitio, lagrimas fueron soltadas. Un momento que marco a los dos para siempre.

Furanaoki Mar.04.2017 10 1457
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Furanaoki
media/images/membership/member.png Hombre Amo
31 años, Cartagena
Mar.04.2017 (hace 1087 dias)
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