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El amo y su sumisa ¿una relación posible?

El amo y su sumisa ¿una relación posible?

De las lecturas en las redes sociales y la forma airada en la que algunas sumisa reaccionan cuando fracasa la relación, da la sensación de que las relaciones BDSM parecen destinadas a fracasar.

Frente al típico comportamiento que observamos en las rupturas de parejas “vainilla”, en éstas se percibe una mayor rabia, pero también una quiebra en la esperanza que va, o a mí me lo parece, más allá de lo habitual.

La pregunta inevitable es, ¿por qué?

Buscaré ahora en mi propia experiencia alguna de las claves.

Tengo esclava, (Cuando escribí el texto original hace unos años) y de vez en cuando escribe algún comentario en foros y blogs. Al hacerlo habla de un amo maravilloso y comprensivo, que la dirige con certeza hacia el placer de la sumisión.

Nada habría que objetar a ello si no fuera porque difícilmente puedo verme reflejado en tan halagadores comentarios.

Intentando ser objetivo, algo difícil al hablar de uno mismo, puedo ver en mí una actitud cercana y cierta serenidad, no toda la deseable. Nada más, ni maravilloso, ni especialmente comprensivo ni mucho menos un guía perfecto.

Entonces ¿De quién está hablando?

Pues no de mí, sino de la imagen idealizada que tiene de mí, es decir, de mi parte de amo. Y ahí radica, en mi opinión, la razón de los fracasos y de sus consecuencias, en la idealización excesiva. Y digo excesiva, porque en toda relación, al menos al principio existe una idealización del otro, pero una relación pervive cuando llega la serenidad emocional y sabemos aceptar los defectos del otro sin dejar de ver todo lo bueno que nos dan.

Siendo el amo, un ser ideal y por tanto ficticio, solo es una cuestión de tiempo que la realidad de cada uno de nosotros salga a la luz. Pero es que entre tanto hay otro problema.

¿Puede idealizarse a alguien, sin sentir algo de amor?  Y si esto es así, ¿es posible sobrevivir a la rutina de una vida en común?, ¿puede resultar fácil para la sumisa o esclava aceptar que su amo adiestre y use sexualmente a otras sumisas, o sea ella la ofrecida a terceras personas? 

No tengo la respuesta a estas cuestiones, tengo las dudas y espero que entre quienes lean esto y especialmente entre quienes hayan vivido esta situación, haya quien comente. 

Por mi parte, puedo hacer un pequeño relato de cómo afrontamos nosotros una relación 24/7 que debe entenderse como una nuestra y no una guía a seguir.

Convivir es difícil, eso lo sabemos todos los que hemos vivido en pareja, pero convivir siendo amo y esclava sin que se produzcan tensiones, aún es muy complicado.

Nuestra relación 24/7

Aunque la relación de dominación sumisión era total, las 24 horas del día, de forma deliberada dejamos fuera las relaciones laborales. Las relaciones de amistad y familiares funcionaban por un acuerdo tácito por el que ella pedía permiso para salir con sus amistades y ver o invitar a sus familiares, solo era un acto de muestra de sumisión, ya que salvo alguna circunstancia especial vinculada a un problema de salud que no viene al caso, ella sabía que tenía siempre mi consentimiento.

Incluso en los encuentros sociales dentro del BDSM, aunque mi decisión era suficiente, siempre lo consultaba con ella.

Otro aspecto que hubo que tratar fue el de su forma de vestir en casa, sus obligaciones y el protocolo, como sus hijos vivían en casa no podíamos llevar una vida bedesemera en el día a día. Sí que aprovechábamos cuando se iban de fin de semana, para la ropa sexy, los “tormentos” y el sexo más divertido. Soy de los que cree, que un procedimiento establecido, crea vínculo y ayuda a reconocerse en su papel. 

De haber estado solos la habría ordenado recibirme desnuda, de rodillas y con una fusta en las manos para que la usase si me apetecía. Como esto no era posible, nuestro procedimiento privado consistía en que ella dormía en una parte más baja de la cama, con la cabeza a la altura del pene y la obligación de hacer una felación al dormir y otra al despertarnos, salvo que yo decidiese disponer de ella de otra forma. 

Esto exige tener la cama dividida con juegos de cama diferentes, dado que era su lugar para toda la noche se trataba de que estuviese cómoda. Por supuesto, esto solo es posible con una cama larga, porque el descanso de la sumisa es imprescindible. De no haber tenido esa cama, o cuando estábamos en alguna cama ajena, ella podía subir a la parte alta de la cama una vez terminada la felación. Obviamente, poner su almohada a la altura de la mía también servía como premio si había tenido un comportamiento muy satisfactorio.

Otro elemento que creo ayudaba a una buena relación, es compartir el esfuerzo de mantener la casa. Ordenar a tu sumisa que limpie la casa, solo tiene sentido como juego, es decir la podemos ordenar que limpie de rodillas, el suelo de una habitación, desnuda o con una falda muy corta y podemos azotarla de vez en cuando con la escusa de un mal trabajo o podemos tomarla en esa posición y disfrutar del momento. 

Lo que nunca se debe hacer es abusar de la posición de dominante para un reparto injusto de las tareas de la casa. Y no, no se trata de limpiar los platos, cocinar o poner lavadoras en días alternos, sino de que cada uno haga aquello que se le da mejor. Como amos debemos preocuparnos de que nuestra sumisa no se encuentre agotada o saturada, porque entonces no será posible disfrutar de la relación. Esto último debería ser lo normal en cualquier tipo de relación de pareja.

Insisto en que repartir el esfuerzo del hogar, no quita ni un ápice de dominación. Yo la usaba sexualmente a mi gusto, la azotaba, ponía pinza y agujas, utilizaba la cera según mi gusto, porque la sumisa necesita sentir el dominio del amo y salvo enfermedad, el amo debe ejercer su autoridad, que es la forma de decir a su sumisa que es importante para él.

La ordené dejar de fumar, y alguna vez fue severamente castigada por fumar a escondidas, pero el resultado fue efectivo. Porque debemos usar nuestro poder en beneficio de la sumisa, en su bienestar psicológico al ejercer con severidad, pero con justicia y cariño y en su bienestar físico si tiene actitudes insanas.

Lógicamente también tomábamos en común las decisiones sobre las compras del día a día o las vacaciones. Ojo, las tomábamos en común, pero a ellas les gusta que el dominante tome la iniciativa.

El punto más complicado fue el primer trío, a pesar de estar hablado, fue una situación que la desbordó, lo que demuestra que no habíamos trabajado bien sobre ello. Para la segunda ocasión, todo fue como la seda.

Menciono este hecho para recordar que los dominantes cometemos errores, que son más importantes que los de las sumisas y que antes de una experiencia nueva y delicada como incorporar a otra mujer o entregar a la sumisa para el disfrute de otra persona, debemos trabajar muy bien la preparación de ella. A veces ocurre que en su deseo de agradar a su amo, ella dice que sí, pero aún no está preparada. Estemos siempre atentos a las señales.

Con esto termino un breve relato de mi experiencia, que tiene como finalidad confirmar que las relaciones son posibles, pero siempre con mucho respeto mutuo, actuando con lealtad conforme a nuestro rol y sin miedo a mimar a la sumisa. Son seres extraordinarios que se merecen todo nuestro respeto y cariño, aunque a veces tengamos que poner cara seria.

 

Un saludo

SeverDom Jul.07.2019 0 853
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SeverDom
media/images/membership/1453199367.png Hombre Dominante
56 años, Vitoria-Gasteiz
Jul.07.2019 (hace 480 dias)
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