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BDSM Automotive

Quedaron en el aparcamiento de la gasolinera. Él llegó primero, ella más tarde. Siguiendo las indicaciones de él, se introdujo en el coche vacío se vendó los ojos y esperó a que él llegara.

La espera fue la justa para que el deseo de ella creciera. El dominante por fin llegó, sin quitarle la venda, besos sus labios apasionadamente. 

- Vamos a comprobar si eres una perrita obediente. Dijo él introduciendo sus dedos entre las piernas de ella. 

- Mmmm, efectivamente has venido sin bragas y empapada como te ordené, perra. 

Él acarició suavemente sus pechos, su vientre, su cuello sin dejar de besarla y susurrarle cuanto lo excitaba y lo puta que era.

Cuando el dominante pudo comprobar que los pezones de la sumisa estaban listos, comenzó a torturarlos, arrancando gemidos de dolor y placer de ella.

Cogiendo la mano de la sumisa la dirigió a su bragueta donde la sumisa encontró un pene erecto que asió desesperadamente.

- Uff si así zorra, me encanta como me pajeas.

- Putita un camionero está mirando, es hora de que me la chupes. Dijo él cogiéndola del pelo y dirigiendo sin contemplaciones la cabeza de ella a su entrepierna.

- Traga. Ordenó el dominante empujando la cabeza de la sumisa con fuerza. Ella baboseaba empapando los pantalones del dominante.

- Para so puta, vámonos de aquí, quiero follarte.

El condujo por lo que debía ser un camino, pues la sumisa percibía el traqueteo del coche.

- Sal. Ordenó él.Ella como puedo, a tientas, lo hizo.

El dominante la tomó del brazo y la dirigió a la parte posterior. Agarrándola de las muñecas hizo poner sus manos sobré el capó.

Recreándose, el dominante subió la falda de la sumisa dejando sus nalgas al aire. Ella pudo percibir el sonido inconfundible de un cinturón saliendo de la cintura del dominante. 

Escuchó como lo hacía restallar. Hasta que finalmente los golpes fueron en sus nalgas. Uno, dos, tres,... 

- Joder perra estas lubricando como una fuente. Aseveró el dominante mientras se escuchaba el sonido de una bragueta al bajar. Risssssssss.

- ¿Quieres que te folle zorraca?

- Si Señor por favor se los suplico fólleme.

El dominante cogió a la sumisa del cuello y colocando su glande en la entrada de la vagina, repitió la pregunta. La sumisa creía volverse loca pues el cabronazo la tuvo suplicando centímetro a centímetro.

Una vez introducida en su totalidad el hijoputa se la folló salvajemente. 

- Permiso Señor, balbuceo como pudo ella, permiso para correrme.

- Aguanta ya te aviso cuando puedes. Las acometidas se tornaron violentas.

- Yaaaaaa córrete puta. Dijo él. 

Ella se corrió como una gata en celo al sentir los borbotones de semen.

El dominante la giró y quitó el antifaz.

- Hola. Por fin nos conocemos cara a cara, eres mucho más preciosa de lo que imaginaba. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abusador Oct.17.2019 4 96
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Oct.17.2019 (hace 53 dias)
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  • Tienda BDSM - Castidad-Mascaras-Fustas

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